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La
importancia de la educación sexual
La educación
sexual ha existido desde siempre, solo que en diferentes etapas
históricas de la humanidad ha tenido un carácter diferente y de
acuerdo al sistema socio-productivo imperante en el momento en que se
viviera ha sido abordada por la sociedad de maneras diferentes. La educación sexual
Este tema ha sido objeto de enormes controversias en distintos sectores de la sociedad y sigue siendo objeto de continuo debate en los mismos. Todos tienen algo que decir, y todos lo hacen desde sus posturas ideológicas, es decir desde lo ideal de sus posiciones dentro del sistema productivo en el cual vivimos. Es lógico que ello suceda, pues se trata de ordenar formalmente un tema que ha sido siempre complicado para todas las áreas que lo han tratado.
Se piensa que legislar sobre la educación de un aspecto privado como es la sexualidad es contrario a la función estatal, pero debemos reflexionar antes sobre la intervención de lo estatal en nuestra vida privada para darnos cuenta que en realidad el Estado jurídico político lo hacemos entre todos los que formamos una sociedad, y que en última instancia la ley también ha regulado la intimidad de las personas dejando el comportamiento sexual para cada uno en la privacidad de vida. Pero cuando los actos de los individuos interfiere en el desarrollo de la sociedad y tiene consecuencias en el desenvolvimiento como sujetos deseantes que modificarán a los otros aspectos del sujeto, el de la producción y del conocimiento, la sociedad debe responder con la puesta en marcha de una tramitación del problema hacia una solución que apunte a un logro óptimo en las relaciones humanas.
Vivimos en una sociedad donde el matrimonio está instituido como ley y del comportamiento que surja en la vida conyugal también habrá respuestas del sistema jurídico cuando existan problemas que afecten a los integrantes del mismo y a su descendencia si la hubiera. Asimismo la separación o disolución del vínculo matrimonial también está reglamentada por la ley. Se trató de legislar sobre los efectos más no sobre las causas. Y en la actualidad es la causa de lo real individual que está imponiéndose sobre la realidad social, lo cual crea un clima de anarquía y caos en un aspecto al nunca se lo abordó con la atención necesaria que requería. Es dable suponer que si nuestros comportamientos sociales están determinados desde nuestro nacimiento como producto de la relación, también nuestras conductas individuales lo están desde el mismo momento, ya que somos el deseo del otro encarnado en un cuerpo de la misma especie que le dio vida y nos ha atravesado el lenguaje constituyéndonos en todos los aspectos con que nos relacionamos en el mundo.
La sexualidad si bien es privativa de cada ser humano en el modo de gozar, no lo es en la modalidad que asume al exteriorizar el goce que necesita de la presencia de un otro para jugar en lo social una moción que viene de lo individual, deja de serlo en la expresión de cada uno y toma la forma de una relación particular entre los individuos que unen sus cuerpos para jugar un goce compartido desde la instauración del afecto en el nacimiento mismo del humano. Por lo tanto podemos interpretar que el modo de realización del deseo sexual en cada uno es privativo y no tendría por qué estar supeditado a la mirada observadora y castradora de un Gran Otro que intenta detentar un poder sobre la intimidad de los individuos, pero cuando los deseos individuales y la anarquía de la expresión de los mismos tienen una influencia directa sobre otros que están desinformados sobre la realidad ínter subjetiva como lo es la sexualidad, el Estado debe implementar el modo de educación desde los primeros años en que el lenguaje es formativo del ser social no sólo en los aspectos que apuntan al mejor rendimiento del individuo como sujeto cognoscente y productor, sino también en lo que respecta al individuo como sujeto deseante en una sociedad que es movida por el deseo del ser y del tener.
La educación sexual en actualidad no es una opción, es una obligación si se quiere dar un curso correcto a las capacidades cognitivas y productivas del ser humano, pues la categoría de sujeto no es completa si no se tiene en cuenta a ese otro aspecto que lo moviliza más allá de los logros científicos, técnicos y económicos, y eso es el deseo que nos constituye desde antes de nuestro nacimiento.
Se atacan los efectos y se trata de encauzar la conducta cuando ésta ha sido producto de causas no vistas ni atendidas, pero es momento en intervenir desde nuestra capacidad cognitiva sobre la imagen del cuerpo, sobre la interpretación que del cuerpo se hace, pues no podemos corregir las funciones orgánicas del mismo para establecer un orden particular en lo social pero sí podemos corregir nuestra interpretación sobre las funciones que llevamos a cabo gracias a que tenemos un cuerpo que nos permite desarrollar todas nuestras capacidades en el mundo social en el que vivimos.
Hablar de sexo, sexualidad y sexología, según escribe Víctor Yánez en su libro "Hablemos de sexo", son palabras que guardan relación entre sí, pero su significación es distinta. El concepto de sexología es la disciplina que se encarga de estudiar cuanto se relaciona con el Sexo y la Sexualidad, por lo que debe entenderse a la Sexología como una disciplina integradora.
Flores Colombino diseño para mejor identificación de la sexología, un reloj que incluye una serie de disciplinas que a través del tiempo han ido ordenándose de tal manera que nos han aportado estudios a esta rama del conocimiento. Por lo que debe entenderse a la sexología como multidisciplinaria ya que se trata de abordar un tema humanístico sin que se deje de atender a las otras fuentes de que abreva la sexología para hacerla comprensible.
Según Flores Colombino son alrededor de 70 disciplinas las que guardan relación con la sexología, pero en la actualidad, es posible que no haya disciplina que no tenga relación con la misma.
Si la sexualidad es el modo de expresión del género y del sexo formando un conjunto de caracteres que permiten observar las diferencias de macho y hembra, hombre y mujer, entonces puede hablarse de roles en los mismos que pueden variar según la particular forma de gozar que cada uno haya podido establecer desde su subjetividad. Nadie puede enseñarnos el modo de gozar que cada uno sentimos, pero sí podemos establecer pautas para compartir el goce tal como se hace en otros aspectos humanos porque al hablar de "compartir" ya estamos en el mundo de la relación y ésta se independiza de lo subjetivo para formar parte de lo objetivo y mensurable en la creación humana. Para establecer pautas de comportamientos y normas de conductas se deben fundamentar las mismas desde todas las disciplinas que nos sostienen en nuestro simbólico mundo. Hablar de los fundamentos para establecer los modos de socialización de determinado tema nos remite a la educación desde sus inicios históricos en la cultura occidental, y esto último, por una parte debe ser revisado y actualizado a los tiempos que vivimos, el cual se acelera en forma proporcional al desarrollo de la información cada vez más rápida en el mundo entero.
Los sexólogos son los especialistas idóneos para hablar de sexo y sexualidad, del modo de transmitir el conocimiento y formas de actualización y puesta en marcha de los recursos intelectivos para la mejor comprensión de esta dimensión humana que nos constituye desde antes de nacer, pero a su vez también se necesita del aporte de la docencia en materia de educación para implementar las clases en niños en edad escolar y en adolescentes.
El hogar familiar no sólo debería ser el lugar donde se enseña y aprende sobre sexualidad, también es el lugar donde se debe aprender el valor del afecto, del respeto por el otro, la responsabilidad por el trabajo y la producción intelectual, pero si el sistema en el que vivimos nos impele a trasladar la responsabilidad en otros que no son del núcleo familiar y se deposita en las instituciones escolares esas responsabilidades por estar, el hombre y la mujer adultos, más absortos en la producción económica y no tener el tiempo necesario para abordar todos los temas que se necesitan para educar a un niño sanamente, entonces las instituciones deben implementar la mejor forma de educación no sólo para la producción laboral e intelectual, sino también que debería hacerlo en lo que respecta a la mejor forma de relacionarse con el otro en sus aspectos más íntimos. Partiendo de una base fundada en el respeto y la realidad no se corre el riesgo de formar mal a nadie, sino por el contrario, se apuesta a la mejor formación del ser humano en sus múltiples manifestaciones.
El aporte que cada sector de la sociedad debiera hacer no debería fundarse en la negación o prohibición de acuerdo a sus conceptos creados desde la idealidad de un otro ausente, sino que es desde lo presente que uno debe aportar lo que puede para la mejor puesta en marcha de una educación que finalmente deberá ser llevada a cabo. Podemos hablar del consejo de los abuelos, pero no de sus prohibiciones y cercenamientos que estaban sujetos a concordancia en un mundo que ya no existe. El mundo actual nos pone de cara a una realidad que no es posible eludirla ni maquillarla con ideas lejanas o fantasmáticas de siglos pasados, sino que se requieren de acciones inmediatas para la corrección de actitudes sociales basadas en el conocimiento que se tiene en todas las disciplinas que la ciencia ha desarrollado y permitir la creación de nuevos estudios disciplinarios que se nutren de las fuentes conocidas y probadas en su eficacia.
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