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El deseo
sexual sigue vivo hasta la muerte
Si a los 40 se está en la flor de la vida, a los 80 esa flor
alcanza su máximo esplendor. Según los expertos la tercera edad
es la etapa de mayor placer sexual, pero es la más reprimida por
la sociedad
Lejos de lo que el imaginario social instala en la psiquis de
los humanos, en la tercera edad es donde se encuentra la real
plenitud en las relaciones sexuales. Pero la paradoja reside en
que, a su vez, es la etapa de la vida más reprimida sexualmente
por la sociedad cuando en realidad debería fomentarse ya que
otorga beneficios.
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A los
80 años, atrás en el tiempo quedaron las responsabilidades domésticas,
los cuidados de hijos y nietos pequeños, los problemas de la vida
enredada y sólo resta gozar. Y si de gozar se trata, el sexo, es uno de
los infaltables.
Así es, con el paso del tiempo el peso de la vida cede y deja espacio
para otras actividades, o bien las mismas -como es el caso- pero con la
posibilidad de realizarlas con mayor tranquilidad y es justamente eso lo
que otorga más placer. Lo que sucede es que la sociedad inhibe esta
forma de relacionarse de los adultos.
"La tercera edad es la etapa más plena y poderosa de la actividad
sexual. Pero a su vez es la más reprimida socialmente", manifestó el
sexólogo Norberto Litvinoff.
El sexólogo explica que envejecer no significa renunciar al sexo. Por el
contrario, implica otra forma de disfrutarlo. Pese a las restricciones
sociales, los adultos mayores tienen todas las posibilidades de mantener
relaciones.
"Es verdad que con la edad todo cambia y el sexo no se queda atrás.
Pero, pese a que el cuerpo también presta signos evidentes de deterioro
físico, no existe razón para que una persona de edad avanzada no
mantenga el deseo sexual activo y su libido en funcionamiento. No por
viejo se pierde el deseo o los sueños eróticos.", ahondó el experto.
Es más, los cambios físicos y hormonales aseguran un mayor disfrute. Uno
de ellos es la perdida del miedo a los embarazos no deseados.
Litvinoff explicó que hay que romper con el tabú y los chistes alrededor
de las relaciones sexuales entre los ancianos porque eso los reprime y
en realidad mantener relaciones otorga beneficios.
"Lo más importante, genera algo elemental e imprescindible: da ganas de
seguir viviendo", según afirmó Litvinoff a .
En el plano físico mejora de la circulación de la sangre y fortifica el
sistema nervioso por la producción de espermatozoides, entre otros
cosas.
Conclusión, sexo hasta que caigamos muertos.
Fuente:
http://www.mega24.com.ar/enlace.php?idn=14459
Para consultas puede contactar
Lic Norberto Litvinoff UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
SEXOLOGO norpsico@yahoo.com.ar
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